Posteado por: uranuevacultura | marzo 19, 2015

Hablando de ríos…

el ebroEn estos días nuestros ríos están teniendo mucho protagonismo. Lástima que sólo se le de cauce en los medios de comunicación y en las agendas políticas cuando tenemos que actuar de urgencia. Y digo lástima aunque debería decir horror al constatar que solo somos capaces de generar ruido, y provocar alarma, o llorar cuando el río no hace más que expresarse como es y cuando resulta que nuestros ríos son los verdaderos vertebradores de nuestro territorio.

Los ríos son una víctima más de un modelo dominante que no propicia la reflexión pausada y en común a medio y largo plazo, que busca la solución rápida, la que parece que hace, pero no entra al fondo de la cuestión.

En estos últimos 10 años son muchas las personas en Navarra de distintos perfiles y sectores que se han ido acercando al río con ojos y mente abierta. Esto les ha permitido darse cuenta de la complejidad del sistema hídrico y del conjunto de equilibrios que en un río se barajan, incluidos los usos y aprovechamientos que históricamente han dado origen a nuestros pueblos.

Los participantes en el Foro del Agua de Navarra y de los distintos procesos de participación ciudadana que en torno a nuestros ríos se han desarrollado desde 2006, conocen bien el valor de la reflexión en común desde diferentes ámbitos de la sociedad. Saben que no hay que empecinarse en gritar una solución, sino que lo fundamental es conocer bien el funcionamiento del río; diagnosticar el problema en común; analizar alternativas detalladamente valorando su coste-eficacia en relación al objetivo perseguido, y por supuesto valorando también su eficiencia económica, pero también social y ambiental. Pero sobre todo saben que lo que resulta fundamental es actuar de manera global con perspectiva de cuenca y de manera coordinada, no haciendo parches, tirándose los platos a la cabeza los unos contra los otros y todos contra todos… así no se va a ninguna parte. En tertulias y conversaciones de café, cuando empiezan los argumentos, todo se intenta zanjar con la gran frase: “Hay que limpiar los ríos”. Pero cabe preguntarse: ¿Qué es limpiar? ¿Entiende todo el mundo lo mismo por limpiar? Ya se sabe que seguramente España es uno de los países más obsesivos por la limpieza en las casas. Pero ¿es lo mismo barrer en casa que limpiar un río? ¿Tienes las mismas consecuencias?

Efectivamente después de una riada hay que limpiar de residuos sólidos, liberar obstáculos en los puentes que pueden influir en la funciones de desagüe natural del río; en definitiva, despojar de todo aquello que no le es propio al río y que la gran atropocización de este medio no le permite asimilar. Estos días después de las aguas altas vemos aparecer la cantidad de plásticos que decoran cual árboles de navidad nuestras riberas, vemos todo lo que ha sido capaz de transportar, todo lo que de manera descontrolada está al alcance del agua en movimiento por dejadez o por desconocimiento (coches, carritos de supermercado, arboles caídos en su mayoría de especies no adaptadas al medio…).

¿O se refieren a limpiarlo antes de las aguas altas? Para unos limpiar es acabar con todas los cúmulos de sedimentos, gravas y arboles del río… Otros consideran que la crecida es el proceso natural para que el propio río se limpie (autolimpieza, autoregulación)… Otros usan la palabra fetiche dragado… ¿Para cuando unos protocolos de mantenimiento de riberas que definan la tipología de actuación y la forma de abordarlos para garantizar mejor todas las funciones que cumple el sistema hídrico? Protocolos que deben implicar a todos con corresponsabilidad desde todas las administraciones y desde la ciudadanía.

Hay que hacer esfuerzos en hablar claro para que nos comprendamos y podamos buscar una solución al problema de la ocupación de la llanura de inundación. Y mientras, ¿los dragados qué? Mucha gente de Buñuel durante el análisis de alternativas tuvo ocasión de comprobar lo caros que resultan, que consiguen un efecto muy bajo en cuanto a capacidad hidráulica y tiene una durabilidad muy escasa. Y si no que se lo pregunten a los de Castejón donde recientemente se ha realizado un gran dragado por parte de la CHE, y el efecto benéfico que se invoca ha brillado por su ausencia.

Es verdad que los dragados son una acción histórica, de siempre, como a muchos les gusta recordar, pero hay que preguntarse por el objetivo real de estas acciones: ¿Se realizaban por el beneficio ambiental, por la reducción de riesgo? ¿O por tratarse de una extracción barata de un material muy valorado para la construcción? (otra de las actividades más históricas de este país). Una fuente de negocio. ¿Y el alegato de personas públicas a relajar la normativa ambiental? ¿Se atreverían a hacer el mismo alegato para la desobediencia a la normativa fiscal? Al igual que como en Hacienda, el medio ambiente somos todos, y su gestión afecta a la sociedad y a las generaciones futuras.

“Los ríos son las arterias naturales del territorio encargadas de equilibrar el ciclo del agua a nivel planetario, conducen el agua de las precipitaciones caídas en los continentes y los nutrientes hasta el gran océano”.

Hablemos de lo que nos aporta el río, de sus problemas, de lo importante que es para nosotros que existan y estén en buenas condiciones. Cuando hablamos del río hablamos de todos.

Eva García-Balaguer (geógrafa y acompañante de procesos de participación en torno a los ríos)

 

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