Como mínimo nos va a costar 1.657.884 euros. Ése es el sobrecoste que indicó la empresa INTIA, redactora de los estudios sobre el regadío del Canal de Navarra en lo correspondiente a la Ampliación (Arga-Ega) de la 1ª Fase. Fue el 14 de marzo de 2013, cuando argumentaron con rotundidad que no se debía cambiar el trazado rectilíneo del “Ramal” en el tramo de Berbinzana, Larraga y Miranda de Arga (el informe se publicó en el Anejo 17 del Estudio de Impacto Ambiental). El Ramal es la enorme tubería, de casi 2 metros de diámetro, que sirve para el abastecimiento en los nuevos regadíos de los márgenes del río Arga.
Decía INTIA, como respuesta a la alegación de José Santiago de Esteban, expresidente de la Comunidad de Regantes de la zona, solicitando desviar la tubería que pasaba por sus terrenos, que “resulta totalmente desacertado el planteamiento de cualquier opción de trazado que suponga la necesidad de llevar a cabo nuevos cruces de río”, y que, económicamente, el trazado recto “es, con rotundidad, el menos costoso. Ello es perfectamente lógico, ya que cualquier otro trazado ha de ser necesariamente de mayor longitud, cuestión decisiva en una conducción de esta entidad”. Ahí se valoró que una alternativa con un incremento de longitud de 746m tendría un sobrecoste de 1.657.884 euros.
La “Ampliación de la 1ª fase del Canal de Navarra (ramal Ega-Arga) y su zona regable” fue sometida a Evaluación de Impacto Ambiental tanto por el Gobierno de Navarra como por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. En el proyecto básico aprobado el Ramal presenta un trazado rectilíneo a su paso por los municipios de Larraga, Berbinzana y Miranda de Arga. La opción lógica, la mejor desde el punto de vista medioambiental (menores afecciones a vegetación de ribera y a zona de visón europeo), económico y social (afección a menos propietarios).
Sin embargo, en agosto de 2014 los propios técnicos de INTIA cambiaron radicalmente de parecer y presentaron una propuesta (denominada “Adenda a la Memoria del Estudio de Afecciones Ambientales del Sector XXIII”) que modifica el trazado de la tubería en un tramo de casi 4 kilómetros, evitando el paso por las tierras del citado alegante. Supone un incremento de longitud del Ramal de casi un kilómetro, se le hace bajar un desnivel de unos 35m desde una terraza de grandes parcelas de cultivo para volver a subir a la misma tras ese irracional alargamiento. Incluye dos cruces bajo el río Arga, cruces bajo la Acequia de Miranda, describiendo para todo ello una amplia desviación, con varios quiebros, que atraviesa de lleno el pequeño parcelario del regadío tradicional de Berbinzana.
Contra este despropósito ha habido alegaciones del Ayuntamiento de Miranda de Arga y de la plataforma Ura-Nueva Cultura del Agua. A nuestro juicio, esta modificación responde a intereses particulares y es contraria al interés general.
Estos días hemos conocido que el Departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local mediante un desacostumbrado “informe ambiental” ha dado el visto bueno a la modificación del trazado del Ramal; únicamente ha determinado que los dos cruces del Ramal bajo el río Arga se deberán hacer con técnicas de “perforación dirigida”.
Pasamos del asombro a la indignación, de la vergüenza al escándalo. ¿Dónde ha quedado lo económicamente sostenible, que deberían tener en cuenta tanto los redactores (INTIA) como los promotores (Dirección General de Desarrollo Rural)?. En las respuestas a nuestras alegaciones no han indicado cuánto va a costar a la ciudadanía navarra esta modificación del proyecto básico, con su incremento de longitud, con sus dos cruces (mediante “perforaciones dirigidas”) bajo el río Arga, con las afecciones, a superficies y especies de ribera, incrementadas en el 500%, y afecciones al “territorio visón”.
¿Dónde han quedado el medio ambiente y los taxativos criterios iniciales de los técnicos, por los que debería velar la Dirección General de Medio Ambiente y Agua?.
¿Dónde queda la ética, la defensa de lo público y del interés general, que deberían adoptar nuestros políticos?. ¿Conoce el Consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, el ahora (en los folletos electorales) “navarrísimo” Sr. Esparza este despropósito? ¿Lo ha autorizado u ordenado él?.
Las dudas legales son evidentes: ¿un simple “informe ambiental” puede modificar las dos Declaraciones de Impacto Ambiental (la del Ministerio y la del Gobierno de Navarra) emitidas con anterioridad?
Cualquiera puede comprobar lo anterior. El Informe de INTIA (14 de marzo de 2013) y la Declaración de Impacto Ambiental (Resolución 330E/2013 del 19 de agosto) denegaban rotundamente la pretensión de alterar el trazado rectilíneo del Ramal y valoraban la posible desviación en más 1.657.884 euros. Ahora resulta que se acepta sin justificación alguna (del incremento del coste y de las afecciones ambientales) el cambio de trazado de la tubería para que no atraviese las tierras del alegante. Véase la “Adenda al Estudio de Afecciones Ambientales del Sector XXIII en Larraga y Berbinzana de septiembre de 2014:
Junto al aumento, en algunos temas, de la transparencia informativa, aumenta también el descaro de este Gobierno. Ahora, los escándalos ya son públicos.
Firmado: Julen Mendiguren,
Miembro de URA Nueva Cultura del Agua en Navarra.
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