Posteado por: uranuevacultura | noviembre 2, 2015

Opinión / Iritzia:  El «desarrollo» del exconsejero Esparza

javier_esparzaMaría Garriz. El Sr. Esparza, en su habitual poética sobre el Canal de Navarra usa una manida metáfora: «una autovía para el desarrollo». La pasión con la que defiende la infraestructura que justificó Itoiz, hacen sospechar que se lo cree, que las mentiras que dijeron y las trampas contables valían la pena con tal de que Navarra vaya p’adelante, siempre según su modelo de progreso.

El Sr. Esparza no es un ciudadano cualquiera, ha sido durante 4 años consejero de Medio Ambiente y de ahí el cabreo que producen sus fervorosas declaraciones. Un consejero de Medio Ambiente debería defenderlo, protegerlo. Debería conocer, y entender, términos como participación pública (pata nº 1 de cualquier proyecto de la envergadura de Itoiz-Canal Navarra, según las directrices europeas, legislación española y foral incluso), análisis económico y financiero que recoja la garantía de recuperación de costes, impacto ambiental, directiva Marco del Agua,…, conceptos todos y más que su departamento y otros anteriores ignoraron deliberadamente y que alguien, esperemos que este gobierno, tendrán que empezar a aplicar  si queremos preservar nuestras riquezas naturales. Una de incalculable valor, el maravilloso valle del Irati, ya nos la hemos cargado para siempre.

El pantano de Itoiz es una obra del s. XXI hecha sobre planteamientos obsoletos. Hoy, las grandes presas, más de 1.200 en España, nos demuestran que no apagan la apetencia insaciable de los que acaparan el agua. A principios del XX, las grandes obras de ingeniería hidráulica tuvieron una justificación en el hambre endémica que afectaba al país: el regadío daba seguridad a las cosechas. Hoy, hay otros principios que deberían regir la política ambiental, la ordenación del territorio, el desarrollo rural, e incidir en la planificación de nuevos regadíos. Además, el interés general, tan cacareado por ustedes, no se sostiene: en Navarra consumimos más alimentos de fuera que de «casa», y a pesar del canal o gracias a él, nos hemos prácticamente cargado productos estrella como el espárrago (de Navarra), el cogollo de Tudela, y muchas variedades autóctonas de frutales y hortalizas arrasadas por la potente maquinaria del regadío «modernizado».

¿Vertebrar Navarra? El Canal de Navarra nunca podrá vertebrar armónicamente nuestra comunidad porque la cicatriz de hormigón que atraviesa nuestra geografía es un símbolo de la imposición, el derroche y la incultura de políticos sin ética que sacrificaron las maravillas del Urrobi e Irati a la quimera de campos de golf en la Ribera y otras promesas de desarrollo y lucro para unos pocos bolsillos, la desaparición de la agricultura familiar, el endeudamiento de muchos agricultores y la pérdida de nuestra soberanía alimentaria.

Los beneficios para los agricultores eran y son una excusa. Tampoco se les consulta, como hemos vuelto a ver una y otra vez en la ampliación ahora cuestionada del canal. Es cierto que al agricultor, todavía, si le ofrecen agua barata, la acoge con alegría. Normal. Pero no dejan de ser la excusa perfecta para sus grandes planes con los capos del hormigón, del desarrollo turístico más depredador de recursos, con las eléctricas…, Porque lo cierto es que el Canal sirve sobre todo para «regar subvenciones»; porque sin subvenciones a nuestros agricultores no les cuadran las cuentas.

Mire Sr. Esparza, su ensalzado Itoiz-Canal de Navarra nos ha costado ya más de 1.000 M€ y ahí no entra la ampliación (muchos cientos de millones más) ni la improbable 2ª fase (directamente descartada por el gobierno de UPN en 2012 dada su inviabilidad económica). De ahora hasta dentro de 30 años, del departamento que usted dirigió, unos 25 Millones de euros se irán cada año a pagar el peaje en sombra de estas obras, quitándolos de otras actuaciones vitales para la agricultura y la ganadería, para impulsar técnicas más sostenibles de producción…

Mucho dinero gastado, y suma y sigue, a cambio de cargarnos  ríos pirenaicos que permanecían intactos y una de las zonas más bellas de nuestra geografía que yace tristemente sepultada bajo las aguas del embalse; se los hemos robado además a las generaciones actuales y a las venideras. ¿Con qué derecho, Sr. Esparza?

A ese precio, sería comprensible que fuese una «infraestructura querida mayoritariamente por los navarros», que fuésemos en peregrinación a tomar sus aguas por esa segunda carretera que nos llegaron a prometer para poder acoger a las bandadas de coches que se arrancarían hacia el pantano con cualquier anhelo de felicidad ofertada: turismo acuático, piraguas, wind-surf, centro de ciclismo, camping…  Pero usted, ¿de veras se lo cree? ¿Se lo creyó? ¿No ha visto los caramelos con los que intentaron silenciar las protestas en Aoiz: polígono industrial fantasmalmente vacío y otras costosas obras sin uso ni sentido?

Por último: agua de calidad para las poblaciones de la Ribera. Argumento irrefutable. Me pregunto: ¿qué beben ahora?, ¿no sería más fácil estudiar la viabilidad de fuentes cercanas? En cualquier caso, el agua de buena calidad del Pirineo, después de viajar 100 km. en canal abierto, llega transformada, con algas, caliente en verano, con turbidez y  materia orgánica disuelta (un jabalí muerto en la maqueta de la instalación de la potabilizadora de Tiebas ilustra esta realidad). Créame: hay soluciones puntuales más sostenibles.

Pero vuelvo a lo mío, a lo realmente sangrante: la belleza robada, los lugareños pisoteados, la participación pública ninguneada. Si se hubieran hecho las cosas bien, consensuadas, la paz social hubiera prevalecido a buen seguro.

Hay un pasaje de Julio Llamazares que ilustra el horror de este expolio: «Nadie que no haya visto en directo el dantesco espectáculo de un pueblo emergiendo de las aguas al cabo de los años, podrá saber jamás cuánta desolación esconden en su fondo los pantanos. Nadie que ahí no tenga sus raíces ni su casa será capaz de imaginar cuánto dolor quedó enterrado para siempre en estos cementerios que se pudren en silencio bajo el agua».

Porque la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿cuánto valía el hermoso valle, el río intacto –ahora que nos los han robado casi todos para mayor gloria del progreso-? ¿Cuánto esos pequeños, armónicos pueblos con su preciosa oferta de paz y sosiego? ¿Cuánto valor, incluso económico, no podría generarse alrededor de tanta riqueza natural y cultural?

Lo más sorprendente Sr. Esparza es que usted es oriundo de esa zona, ¿nada se le mueve al pensar en ello?


 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: