Posteado por: uranuevacultura | noviembre 3, 2015

Varios expertos defienden el final del sistema de motas en el Ebro

 inunación_navarra“El sistema de motas no está funcionando para hacer frente a las inundaciones. Hay que echarlas poco a poco hacia atrás y dar más espacio al río”. Ésta fue una de las conclusiones más importantes que se extrajeron el pasado viernes en Tudela de una mesa redonda, organizada por Ecologistas en Acción y la Escuela Social, en la que participaron representantes de todos los sectores afectados. En esta cita se confirmó que el lecho del río se ha elevado entre 20 y 25 centímetros en las últimas décadas pero, igualmente, se desechó la retirada de gravas como una solución contra las inundaciones, pese a que existe un proyecto de la CHE para retirar más de 600.000 metros cúbicos acumulados en el cauce, sólo en la Ribera. La apuesta se centraría en la recolocación de las mismas en los márgenes más erosionados del río.

En la mesa redonda estuvieron presentes Luis Miguel Serrano, agricultor y vicepresidente de UAGN, Fernando Mendoza, alcalde de Arguedas, María Luisa Moreno, jefa del Área de Hidrología y Cauces de la CHE, Eva García, directora general de Medio Ambiente del Gobierno foral, Alfredo Ollero, profesor de Geografía Física de la Universidad de Zaragoza, y Eduardo Navascués, de Ecologistas en Acción.

las motas La caducidad del sistema actual de motas y fuertes defensas que coartan la fuerza del río (que se empezó a poner en marcha a finales de la década de los 80), la realización puntual de dragados, buscar acuerdos y mejorar la comunicación en las administraciones son algunas de las vías que se barajaron.

Para el profesor Ollero, “las motas no son efectivas porque han cerrado la erosión, prolongan los daños de la inundación, hay que buscar alternativas y, poco a poco, ir echándolas atrás. Hay que volver a recuperar la cultura del riesgo y adentrarse en la restauración fluvial como se ha hecho en Caparroso, Marcilla o en el soto de los Tetones”. En parecidos términos se manifestó, la técnico de la CHE, Moreno, quien no ve una solución reparar constantemente estas defensas de los ríos que tanto reclaman agricultores y ayuntamientos ya que evitan que el agua llegue a los municipios. “El sistema actual no funciona y no es efectivo con estos niveles de caudal. hay que desplazar la mota y buscar una inundación controlada. Desde el año 2012 está prohibid hacer nuevas motas. La palabra es prevención frente a protección”.

Desde el Ejecutivo, García pidió paciencia porque “no se puede cambiar de un día para otro, hay que ver las actuaciones en su conjunto porque, como el efecto mariposa, lo que se hace en un punto afecta aguas abajo, pero es cierto que las motas no están respondiendo”.

Entre las novedades que se pudieron aportar, García anunció que el Gobierno foral va a crear una comisión del tramo medio del Ebro, que reúna a Navarra, La Rioja y Aragón. “Hay que planificar a medio y largo plazo y en enero vamos a empezar un plan aquí”

Serrano, en nombre de los agricultores pidió al resto de los componentes de la mesa que se pusieran en la piel de los afectados. “Hay que vivir el día a día. Nosotros sufrimos los daños y tenemos que aguantar la descoordinación de las administraciones y por eso nos enfadamos. Estamos a favor de las zonas de inundabilidad y ponemos los campos, pero que nos indemnicen porque los seguros no cubren todo y los campos asegurados no tienen derecho a indemnización ”. El alcalde de Arguedas, Mendoza, pidió a la CHE que se mejore el diagnóstico y que se prioricen las acciones”, al tiempo que recordó que se habían aprobado varias zonas de inundabilidad en su término y no se habían acometido. “Los dirigentes políticos de la CHE negaron durante días que lo de febrero era una inundación extraordinaria, como luego se ha demostrado. El fallo general está en la toma de decisiones”, concluyó Mendoza.

Por último Navascués, en nombre de los ecologistas, defendió la necesidad de llegar a acuerdos. “En Francia son los agricultores los que señalan las zonas a inundar” y abogó por tomar “medidas de futuro” como retranquear las motas, recuperar los sotos y buscar cultivos que corran menos riesgos. “Se ha privatizado el curso del río y por eso estamos como estamos”, concluyó.

las gravas Ollero negó que la retirada de gravas tuviera ninguna utilidad contra las inundaciones y calificó a las gravas de “la riqueza del río, hay que venerarlas”. A su juicio, “la retirada de gravas es en realidad un placebo, carece de efecto. A veces se ha hecho en algunos pueblo para que la gente vea las máquinas. Lo que hay que hacer es ayudar al río para que las coloque donde nos venga mejor”. Para Ecologistas en Acción, “si quitas las gravas quitas el filtro del agua. Es absurdo, se quitan y vuelven al año siguiente, aunque no nos oponemos a algunos dragados muy puntuales”.

En términos muy parecidos se manifestó la representante de la CHE. “La elevación del lecho no es generalizada. En Castejón se han quitado hasta 100.000 metros cúbicos y han vuelto, no es algo práctico. Lo que hay que hacer es redistribuir las gravas para reparar las erosiones y que trabajen en la defensa del núcleo urbano”.

Al margen de las gravas sobre la mesa se puso también en evidencia cómo ha actuado la construcción de determinadas infraestructuras de tapón al río, obligando al cauce a buscar nuevas alternativas, como ha sucedido en el paso de la AP-15 por Castejón. “Las grandes infraestructuras han ocupado la llanura de inundación, actuando como barreras”, explicó Eva García y puso como ejemplo un pueblo francés a orilla del Garona, “que no ha crecido desde el año 1963. Han asumido que son zona inundable. Eso en este país sería impensable. Hay que evitar los parches y reflexionar sobre el tramo en su conjunto”.

Diario de Noticias, 01/11/2015


Técnicos apuestan por retrasar motas del Ebro para ganar espacio y reducir daños 

  • La mejora del cauce y ordenar el territorio teniendo en cuenta el río, otras solucione
Técnicos apuestan por retrasar motas del Ebro para ganar espacio y reducir daños
Retrasar las motas que marcan el cauce del Ebro y limitan su flujo natural; ordenar el territorio y las construcciones teniendo en cuenta los mapas de inundabilidad; crear zonas de inundabilidad; mejorar el cauce; y, sobre todo, promover la colaboración entre todos los implicados, tanto administraciones como afectados, para buscar soluciones a largo y medio plazo.

Estas fueron algunas de las soluciones que se plantearon este viernes para intentar reducir los daños que causan las inundaciones por las crecidas del Ebro durante las Jornadas sobre el uso sostenible del agua de Tudela que promueven Ecologistas en Acción, la Cumbre Social de la Ribera y la Escuela Social de Tudela y la Ribera.

Una mesa redonda en la que estuvieron todas las partes implicadas: la CHE (con Mª Luisa Moreno, jefa de Hidrología y Cauces); Gobierno de Navarra (Eva García, directora general de Medio Ambiente); ayuntamientos (Fernando Mendoza, alcalde de Arguedas); agricultores (Luismi Serrano, vicepresidente de UAGN); el mundo universitario (Alfredo Ollero, profesor de Geografía Física); y ecologistas (Eduardo Navascués, de Ecologistas en Acción). Moderó el periodista Fermín Pérez-Nievas.

Debate sobre las motas

Uno de los temas más debatidos fue el de las motas, que riada tras riada se rompen dejando pasar el agua hacia los campos y cuya reparación cada varios años supone fuertes inversiones.

La CHE, Gobierno foral, Ollero y ecologistas coincidieron en que no son la solución y que hay que retrasarlas para que el río recupere su espacio. “No son efectivas, no evitan la inundación, sino que la prolongan porque aunque el río baje 3 metros el agua sigue en los campos porque la propia mota no la deja volver al cauce”, dijo Ollero.

“El sistema de motas no funciona”, reconoció Mª Luisa Moreno, de la CHE, quien añadió que desde 2012, según la legislación europea, no se pueden hacer nuevas motas ni elevarlas salvo en emergencias. “Las motas no funcionan, dan problemas pero no se puede cambiar el sistema de un día para otro”, apuntó Eva García, del Gobierno foral.

Navascués incidió en que no son la solución. “Cada 2, 3 o 5 años se rompen y se gastan cantidades ingentes de dinero en repararlas. Dan sensación de falsa seguridad, se podrían retranquear”, indicó.

Luismi Serrano, de UAGN, puntualizó estas afirmaciones. “Habláis de retrasarlas 100 metros, pero en algún sitio habrá que poner fin al río”, dijo, al tiempo que se quejó de la suciedad que hay en el río y que impide que tenga la misma capacidad.

Por su parte, Mendoza dijo que hay problemas “vergonzosos” con las infraestructuras. Y puso como ejemplo que la CHE ha reparado la primera mota en Arguedas, pero no la segunda, “que es la que marca el límite de avenida ordinaria y extraordinaria y que, además, es mejor porque no está tan cerca del río”, dijo.

Dragados sí o no

Otro tema fue si es positivo el dragado del río. Mª Luisa Moreno, de la CHE, apuntó que no hay una sobreelevación general del cauce y que una opción es redistribuir las gravas y depositarlas en zonas de erosión que sirven de protección, algo que ha funcionado en Aragón.

Ollero recalcó que el dragado es “placebo” y que no dura “ni unas horas porque los sedimentos se acumulan de nuevo en el mismo sitio, es tirar el dinero”, afirmó. Eva García apuntó que el Ebro no es un canal pero que buscarán más agilidad en las autorizaciones cuando estas actuaciones sean necesarias.

Posibles soluciones

Al final llegaron las posibles soluciones. El agricultor Luismi Serrano apostó por un buen mantenimiento del cauce y criticó que son los más afectados porque el sistema de seguros agrarios hace que no puedan recibir ninguna indemnización de las administraciones por inundación. “Y si lo aseguras y hay siniestros continuos al final no se hacen cargo”, dijo. Mendoza pidió un buen diagnóstico técnico; y desde la CHE se señaló que hay que adaptarse a la inundabilidad tomando medidas de prevención, limitando los usos junto al río y revisando los protocolos.

Eva García, del Gobierno foral, apostó por crear una comisión entre Navarra, La Rioja y Aragón y planificar soluciones a medio y largo plazo “sin el calentamiento del momento de las inundaciones”.

Por último, Ollero y Navascués opinaron que hay que retrasar las motas y recuperar sotos, y el segundo propuso las zonas de inundabilidad controlada, a lo que Serrano respondió que “habrá que pagarlas” en referencia a compensar a los agricultores.

En lo que sí estuvieron todos de acuerdo es en que hay que abrir cauces de colaboración con la participación de todos los implicados intentando dejar a un lado intereses personales y buscando soluciones a medio y largo plazo.

Diario de Navarra, 02/11/2015


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