Posteado por: uranuevacultura | febrero 15, 2016

La lucha contra el pantano de Yesa y por la dignidad de la montaña

Un abuelo, una madre, un joven y una niña caminan con una pancarta que clama “Por la dignidad de la montaña”. Así es y así fue el grito de las personas olvidadas de un pirineo aragonés que tuvo que ver como sus vecinos y vecinas eran expropiados de sus casas y arrancados de su tierra. La lucha contra el recrecimiento de Yesa es y fue un referente en la oposición a la política hidráulica que condenó a muerte todo un territorio.
http://www.revistapueblos.org/?p=20414

En la actualidad, las poblaciones de Artieda y la Asociación Río Aragón contra el recrecimiento de Yesa continúan en lucha. No quieren ser desahuciados de sus casas, de sus tierras y de su modo de vida. Defienden el patrimonio histórico y cultural de la zona. Exigen que se garantice la seguridad de las personas aguas abajo de la presa. Ponen sobre la mesa alternativas más sostenibles económica, social y medioambientalmente. Y siguen denunciando la verdadera razón que alumbró el proyecto de recrecer Yesa: crear una gran reserva estratégica para garantizar un futuro trasvase del Ebro.

Con el planteamiento del recrecimiento de Yesa a finales de los años 80, nace su movimiento de oposición. La lucha no ha sido fácil: denuncias, multas, expropiaciones, imputaciones y una batalla dialéctica. Se ha intentado imponer a cualquier precio una obra que no deja de ser el paradigma del modelo económico capitalista que nos ha llevado a la crisis. Hormigón, corrupción, desviación presupuestaria, oscurantismo y desprecio del valor natural, histórico y cultural de las cosas. Falta de sentido común.

Al mismo tiempo, se ha pretendido enfrentar la montaña y el llano, las personas regantes y las montañesas, la población zaragozana y la afectada por la obra, la aragonesa y la navarra. Se han generado en la población supuestamente beneficiada, a través de los medios de comunicación y promesas políticas, unas necesidades irreales, y se ha intentado imponer una obra irracional en aras de un falso interés general. Ejemplificadora resulta la falsa necesidad del recrecimiento para abastecer a Zaragoza, que actualmente ya bebe agua del río Aragón. Sin embargo, se ha utilizado a la población zaragozana para justificar la obra y pagarla, sobre todo pagarla, como beneficiaria directa de la misma a través de la factura del agua.

GráficoLa Asociación Río Aragón lleva más de 30 años luchando y tejiendo lazos, poco a poco. Ni el silencio mediático, ni el desprecio político ha impedido a este movimiento seguir adelante. Desde las grandes marchas en Bruselas, Madrid, Zaragoza o Barcelona hasta las pequeñas asambleas en Artieda. Más de treinta años de manifestaciones, huelgas de hambre, movilizaciones, juicios, ruedas de prensa, vídeos y noticias con los que se ha conseguido que Yesa no esté recrecido y que, a día de hoy, el proyecto se encuentre más cuestionado que nunca.

De dónde venimos

El afán por la regulación del agua fue un eje prioritario en la agenda del dictador Franco. Durante el franquismo la capacidad de los embalses en el Estado español se multiplicó por nueve: de 4.000 a 36.628 millones de metros cúbicos. Un impulso ligado a los intereses del sector hidroeléctrico que terminó, por la vía de los hechos y las legislaciones teledirigidas, apropiándose de los ríos. Esta política hidráulica, justificada ahora con nuevos argumentos asociados al regadío, se vio reafirmada en 1992 con la firma del Pacto del Agua, aprobada por los partidos políticos entonces representados en las Cortes de Aragón. Acordaron sumar a los 67 embalses aragoneses de entonces 30 más, lo que permitiría regular 6.500 hectómetros cúbicos al año, prácticamente la total aportación media de los ríos nacidos en Aragón.

La política hidráulica implementada hasta ahora ha hipotecado el futuro del Pirineo Aragonés. Los pantanos han creado vacíos demográficos que han dificultado el desarrollo social y económico del territorio. Además, la actitud colonial se ha visto reafirmada por la exclusión de las comarcas afectadas del proceso de toma de decisiones y la utilización de la coacción y la violencia tanto física como moral ha sido un eje común en este proceso. La gestión colonial se ha justificado bajo el paraguas de un falso interés general, pero el modelo de gestión del agua basado en macro obras y embalses ha tenido un impacto devastador para Aragón. Los grandes costes humanos y territoriales son evidentes. 64 pueblos de las cuenca del Ebro han sido expropiados por la construcción de embalses, 38 en Aragón, lo que representa más de 9.500 personas desplazadas. Datos escalofriantes que hacen que 71 de cada 10.000 aragoneses y aragonesas hayan tenido que dejar sus casas por la construcción de grandes embalses, proporción similar al número de personas exiliadas del Estado español a causa del franquismo. El actual Yesa, construido en 1959, provocó la expropiación de tres pueblos, Ruesta, Tiermas y Esco, y el desahucio de 1.500 personas.

La injusticia vivida en el Pirineo Aragonés tiene un punto de inflexión a mediados de la década de los 90. La Montaña se despierta. Las personas afectadas se unen y en 1995 nace la Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases (COAGRET). Un sentimiento de pertenencia y solidaridad empieza a crecer y se ve reafirmado con la firma el 1 de Mayo de 1999 en Boltaña del manifiesto Por la dignidad de la Montaña. El documento fue respaldado por más de un centenar de asociaciones y marcó el inicio de un período de grandes movilizaciones. Desde este momento, se rompe la censura mediática existente y se consigue implantar en la sociedad aragonesa una conciencia contraria a la construcción de grandes embalses.

Argumentos de oposición

La Asociación Río Aragón apuesta por defender la tierra y las formas de vida de los pueblos, y ha puesto sobre la mesa a lo largo de los años diferentes razones por las cuales oponerse al recrecimiento de Yesa, contemplando variables económicas, medioambientales, humanas y culturales.

Consideran alarmante la situación de inseguridad vivida en las localidades aguas abajo del embalse desde que comenzaron los movimientos en la ladera derecha del pantano. Los deslizamientos han sido provocados, como la misma Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha reconocido, por las obras de recrecimiento. Sin embargo, la CHE se ha negado en repetidas ocasiones a dar explicaciones ante los parlamentos de Aragón y Navarra y continúa sin garantizar la seguridad de la población.

Además, el recrecimiento de Yesa pone en peligro la conservación del medio ambiente y las economías locales, actuando como factor desintegrador y obstaculizar el desarrollo de la zona. Por otro lado, el derroche económico resulta evidente, siendo Yesa la obra hidráulica del Estado con mayor desviación presupuestaria. En una época de crisis, los 113 millones de euros iniciales se han multiplicado hasta más de 400 millones, y es previsible que la cifra siga aumentando.

El recrecimiento de Yesa representa además una amenaza patrimonial que no puede ser obviada, 22 kilómetros del Camino de Santiago, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO y con gran valor cultural y arqueológico, quedarían inundados. Además, un conjunto de elementos que representan el legado histórico, cultural e identitario de la zona desparecerían.

Los argumentos de oposición a Yesa se han visto reforzados con el nacimiento de la Fundación Nueva Cultura del Agua, que apuesta por una gestión del agua sostenible con una visión integradora en la naturaleza que responda a las necesidades racionales de la ciudadanía. El agua debe de ser un bien público y no estar sujeta a intereses económicos.

Para dar a conocer los argumentos de oposición, desde Río Aragón se lleva años dando charlas por toda la geografía estatal: Madrid, Barcelona, Delta del Ebre, Navarra, País Vasco o Aragón. Un contacto humano acompañado de las redes sociales y otros medios de comunicación tradicionales como notas de prensa, entrevistas o reportajes que compone un eje primordial para detener el Recrecimiento de Yesa. Con el mismo fin, existía la revista O Matral que se repartía en la comarca de la Jacetania y que contenía las últimas noticias relacionadas con Yesa. Revista que en la actualidad se plantea recuperar, conscientes de que cuando un problema existe, pero nadie lo conoce, es como si no existiera.

Alternativas

La inviabilidad económica, social y medioambiental de Yesa ha quedado más que cuestionada. Por eso, desde la Asociación Río Aragón también se ha querido hacer hincapié en la existencia de alternativas. Avaladas por estudios[1] de la Fundación Nueva Cultura del Agua, ofrecen soluciones más sostenibles y garantizan mejor la seguridad de las poblaciones aguas abajo de la presa.

Con la construcción de siete balsas laterales en las Bardenas se podría almacenar la misma cantidad de agua que con el recrecimiento de Yesa (491 hm). Además, la implantación de un sistema de regulación en tránsito permitiría, al almacenar el agua en el mismo territorio que se utiliza, que el sistema de regadío fuera más flexible y eficaz en la gestión. Por otro lado, con la modernización de los regadíos y retirada, con compensación, de aquellos que presentan problemas de salinidad y drenaje se podría ahorrar del 30 al 45% del agua destinada a riego. Con este sistema modular, los embalses propuestos podrían ser construidos en paralelo a las transformaciones en regadío, lo que haría que tanto la inversión como el uso fuera más eficiente y los costes para los regantes más reducidos. Asimismo, desaparecería la conflictividad social y el enfrentamiento llano – montaña.

En definitiva, existen alternativas, y así lo defiende la Fundación Nueva Cultura del Agua, que son más eficientes desde el punto de vista de la gestión del regadío, más seguras y de menor impacto territorial. El estudio de alternativas mediante un debate técnico riguroso debería permitir superar la manipulación de la información que se ha hecho en los medios de comunicación masivos y superar los intereses partidistas e individuales el recrecimiento de Yesa. La censura mediática ha provocado, hasta ahora, que gran parte de la población, especialmente la beneficiaria, no sea todavía plenamente consciente de la existencia de alternativas.

Los 8 de Yesa

“Nos ocupan. Nos golpean. Nos humillan” decía un cartel de COAGRET de 1999. A día de hoy, la actitud de la CHE, institución de origen franquista, no ha cambiado. Lo sabe bien la gente de Artieda y aquellas personas que llevan años luchando contra el recrecimiento de Yesa.

En 2004, el pueblo de Artieda vivió su primer intento de expropiación. Venían a robar la mitad de las tierras de un pueblo que, sin ellas, estaría condenado a muerte. En aquella ocasión, después de una semana sin permitir que los representantes de la CHE entraran en el pueblo, consiguieron parar el levantamiento de actas de expropiación.

En el 2012 la situación se volvió a repetir. Cuatro intentos de expropiación en solo un año de más de 70 hectáreas en total. Acabaron con una gran represión. Como siempre, el 10 de octubre los vecinos y vecinas de Artieda y todas aquellas que siempre les han apoyado, bajaron a la entrada del pueblo para impedir, de forma pacífica, el paso a los funcionarios de la CHE, ladrones de tierra y vida, acompañados por la Guardia Civil. Pero esta vez, su actitud fue muy diferente. Desde el primer momento fue evidente. Y en un abrir y cerrar de ojos, los antidisturbios cargaron contra la gente. Abuelos, madres, jóvenes, niñas. Todo un pueblo que defendía su derecho a vivir en su tierra de una forma digna.

Doce personas tuvieron que ser atendidas en el centro de salud, por lesiones provocadas por la Guardia Civil. Sin embargo, unas semanas después comenzaron a llegar, de forma sorprendente, imputaciones. Aquellos que habían pegado a unas personas sentadas en el suelo, ahora las denunciaban. En las imágenes se ve de forma evidente. Paradójicamente, la pancarta que la gente llevaba aquel día, recordaba a todos los pueblos expropiados por pantanos. Los que habían condenado su forma de vida ahora les condenaban a ellos y ellas también.

Tres años después, ocho compañeros se enfrentan a penas de entre cuatro y seis años y medio de cárcel por defender, de forma siempre pacífica, su tierra, su casa y su pueblo. Por ello, hoy más que nunca resulta necesario reinventarse. Utilizar todas las armas comunicativas al alcance para crear nuevos lazos y redes de solidaridad. La gente de la montaña tiene en su ADN el gen de la resistencia, de la lucha y la dignidad. Con la solidaridad y fuerza de todos y todas absolverán a los 8 de Yesa[2] y pararemos el recrecimiento.


Adrián Solana Mayayo, vecino de Artieda e integrante de la Asociación Río Aragón.

Artículo publicado en el nº68 de Pueblos – Revista de Información y Debate, primer trimestre de 2016.


NOTAS:

  1. Gracia, J.J.; Arrojo, P.; y Casa, A. (2015): Alternativas
    al recrecimiento de Yesa para el sistema de riegos de
    Bardenas, Fundación Nueva Cultura del Agua. Acceso
    a la publicación en PDF en www.fnca.eu/
  2. https//:twitter.com/8deyesa.
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